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Inquietudes

Llegados al punto en el que queremos encontrar un sentido a la vida, ya sea porque ésta no nos satisface, o porque hemos pasado por un conflicto mental o emocional, nuestra esencia nos empuja a que miremos en otra dirección y nos pone en el camino claras señales para cambiar la vida que llevamos. Tal vez llega a nuestra mano un libro o un video, o comenzamos a realizar alguna práctica como Yoga, meditación,… y así, casi sin darnos cuenta, vamos acercándonos hasta encontrar aquello que está en sintonía con nuestro nivel del ser. Es por ello que unas personas se sienten más cómodas con un tipo de práctica y otras personas con otro. Realmente no importa la forma, existen miles de herramientas a nuestra disposición que nos pueden ayudar a despertar la conciencia, lo importante es que elijamos una que nos llegue, con la que nos sintamos cómodos y la veamos coherente y práctica.

 

Pensamientos y emociones

En este video explicaré el método que me funcionó a mí, pues lo encuentro sencillo de practicar, rápido, (yendo en sintonía con la época en la que vivimos) y directo, pues no te hace distraer con florituras, sino que va al grano con lo que realmente necesitamos.

Para que entendamos el proceso a través del razonamiento lógico, explicaré un poco mejor la naturaleza de pensamientos y emociones. Nuestra esencia, creada a imagen y semejanza de Dios, tiene la capacidad de crear, de dar vida, de generar nuestra realidad. Los pensamientos incontrolados se componen de la misma energía divina, chi o prana, con lo que todo fue creado, pero estos se encuentran en estado inarmónico, debido a la falta de consciencia sobre los mismos. Es por lo que debemos tener mucho cuidado con lo que pensamos, ya que podemos crear nuestra realidad en base a ello. Sabiendo esto, debemos considerar que el pensamiento no es nuestro enemigo, sólo es ese niño inconsciente y travieso que anda haciendo lo que le viene en gana, sin ver las consecuencias. Por lo tanto, en la práctica sobre la disolución del ego, no puede haber juicios, arrepentimientos o condena pero tampoco justificaciones. Con respecto a las emociones pasa exactamente lo mismo, éstas son reacciones inconscientes en el cuerpo a las manifestaciones del pensamiento. Las emociones consumen aun más energía que dichos pensamientos y nos debilitan en el día a día.

La práctica. (Primera parte)

La clave está en la práctica de la autoobservación. Pero para ello debemos tener muy claro lo que es el momento presente. No existe un momento presente ahora y luego otro momento presente, todo es el mismo momento. Lo único que cambia es el escenario exterior, los personajes y las situaciones. Este “ahora” no debe ser interpretado con la mente, pues en el momento en que pienso en el presente, automáticamente se convierte en pasado. Se trata de un estado de presencia en el eterno ahora, observando todo lo que sucede tanto interna como externamente. Sin juzgar, condenar o justificar. Ser consciente del peso del cuerpo, la respiración, el tacto, de lo que estoy viendo y oyendo en cada instante, de los pensamientos y emociones. Ser consciente de donde estoy, qué estoy haciendo, pero sin meter pensamientos en ello. Si viene uno lo observamos como una cámara que registra todo lo que sucede, sin etiquetar ni buscar el por qué de dicho pensamiento. Al principio sería bueno que aprendiéramos a ponernos pequeñas metas. Por ejemplo. Voy caminando en dirección al trabajo, durante este tiempo voy a intentar aplicar la autoobservación mientras me dirijo a mi destino, si me distraigo e identifico con mis pensamientos no pasa nada, es normal, volvemos al centro y continuamos con la práctica. A medida de que vayamos intensificando este método lo iremos adoptando como un modelo de vida, despertando así el sentido aletargado de la autoobservación y usando de esta forma el 100% de nuestro cerebro.

La práctica (Segunda parte)

Al principio, dado nuestro nivel del ser, es posible que precisemos de una fuerza divina presente en nosotros mismos para poder silenciar nuestros pensamientos. Esto es enviar un decreto a la manifestación del pensamiento que acabamos de observar. Una manera de hacerlo es realizar una orden mental en el justo instante de que éste aparezca, para que se transmute en la luz de la cual procede. Sería así: “transmútate en luz” pero esto no debe ejecutarse desde la ira, sino desde el amor, entendiendo que es nuestra propia energía mal codificada. Se pueden usar otras palabras dependiendo de lo que mas sintonice con nosotros. En la técnica hawaiana “Ho’oponopono” se decreta lo siguiente: “Lo siento. Perdóname. Te amo. Gracias” Pero igual funciona con cualquiera de éstas: “Gracias por manifestarte”, “Te amo” “transmútate en luz”, etc. Una vez que hayamos adoptado la frase que mas nos llega, la decretaremos cada vez que un pensamiento intente alejarnos de nuestro estado de presencia. Poco a poco, nos iremos dando cuenta que éstos van perdiendo fuerza, manifestándose en menor medida y creándose un espacio de silencio, paz, poder y felicidad que está más allá del tiempo y del espacio. Lo que viene después de esto, tendrás que descubrirlo tu.

Es tu momento, el momento que se te ha dado, de ti depende de como lo quieras usar.