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Una de las mejores y más claras explicaciones que he podido encontrar sobre qué es la reencarnación y por qué nos reencarnamos la encontré leyendo a Robert Schwartz en ‘El plan de tu alma’. En esta maravillosa obra, Robert nos revela que somos nosotros mismos, en nuestra planificación prenatal, los que decidimos pasar por los duros retos y circunstancias dolorosas que nos encontramos en la vida en la Tierra. Pero no lo hacemos solos; nuestros guías espirituales, almas superiores nos ayudan para que el plan sea perfecto.

Es, por tanto, posible conocer cuales son los planes que teníamos antes de nacer; y que decidimos para entrar en un conocimiento más profundo de nosotros mismos. Pero para llegar a ello, debemos primero entender por qué es necesaria la reencarnación y no se me ocurren mejores palabras que las de Robert Schwartz:

¿POR QUÉ NOS REENCARNAMOS?

La planificación que hacemos antes de nacer es detallada, y tiene un gran alcance. Incluye la selección de situaciones vitales, pero va mucho más allá. Nosotros elegimos a nuestros padres (y ellos nos eligen a nosotros), elegimos cuándo y dónde nos reencarnaremos, las escuelas a las que asistiremos, los hogares en los que viviremos, la gente a la que conoceremos, y las relaciones que tendremos. Si tienes la sensación de que ya conocías a alguien a quien acaban de presentarte, es posible que sea verdad. Probablemente, esa persona fue parte de tu planificación prenatal. Cuando un lugar, un nombre, una imagen o una frase te resulta familiar la primera vez que lo ves o lo oyes, esa familiaridad es, a menudo, un vago recuerdo de lo que se planteó antes de la encarnación. En muchas sesiones de planificación, usamos el nombre y tomamos la apariencia física que tendremos después de nacer. Tales prácticas nos ayudan a reconocernos unos a otros en el plano físico. El sentimiento de déjà vu se atribuye a menudo a un suceso de una vida pasada, pero muchas sensaciones de déjà vu son, en realidad, recuerdos de planes prenatales.

Cuando entramos en el plano terrestre, olvidamos nuestro origen espiritual. Antes de la encarnación sabemos que esta amnesia autoinducida tendrá lugar. La expresión ‘tras el velo’ se refiere a este estado de falta de memoria. Como alma divina, olvidas tu verdadera identidad porque al recordarla mas tarde lograrás un conocimiento mucho más profundo de ti mismo. Para obtener esta profunda conciencia, tenemos que abandonar el reino espiritual (un lugar de alegría, paz y amor), porque allí no experimentamos ningún contraste. Y sin contraste, no podemos conocernos totalmente.

Imagínate un mundo en el que sólo hay luz. Si nunca has experimentado la oscuridad, ¿cómo podrías comprender y apreciar la luz? Es el contraste entre luz y oscuridad lo que lleva a un conocimiento más profundo. El plano físico nos proporciona este contraste porque es un mundo de dualidad: arriba y abajo, caliente y frío, bueno y malo. El dolor en la dualidad nos permite apreciar mejor la alegría. El caos de la Tierra aumenta nuestra apreciación de la paz. El odio que podemos encontrar profundiza nuestra comprensión del amor. Si nunca hemos experimentado estos aspectos de la humanidad, ¿cómo podríamos reconocer nuestra divinidad?

Robert Schwartz El plan de tu Alma

El plan de tu alma - Robert Schwartz

Durante una sesión con una médium en el año 2003, Robert Schwartz se sorprendió al hablar con unos seres espirituales que lo sabían todo sobre él. No sólo conocían lo que había hecho durante esta vida, sino también lo que había pensado y sentido. Estos guías espirituales le dijeron que muchas de las experiencias más difíciles de su vida, las había planeado él mismo antes de nacer.

Entonces, Robert se dio cuenta de que el conocimiento de la planificación prenatal proporcionaba sanación a muchas personas porque les permitía comprender el profundo propósito de sus vivencias. A partir de este momento y en los próximos 3 años, Robert comenzó a estudiar los planes prenatales de doce personas. La extraordinaria comprensión que se obtuvo de sus estudios habla directamente a nuestro más sincero anhelo de saber por qué.